15.4.10

Maneres de travessar l’Atlàntic

En aquests moments, dos velers de regates oceàniques, l’Estrella Damm i el W Hotels, naveguen a tota velocitat enmig de l’Atlàntic amb l’objectiu de fer la travessia Nova York-Barcelona en un temps rècord. Són dos vaixells dissenyats i construïts amb les tècniques i els materials més moderns, i equipats amb les últimes tecnologies en matèria de navegació i comunicacions. Això permet que milers d’aficionats els puguin seguir des de qualsevol lloc del món i saber en tot moment on són, quin rumb fan i a quina velocitat naveguen, a més de poder rebre’n imatges i escoltar el relat de l’aventura en boca dels mateixos navegants, pràcticament en directe. És una aventura que té el seu risc, però, donat el seguiment i la cobertura de la prova, sembla un risc més que controlat, tot i que sempre es pot produir un accident inesperat. A mi aquesta mena de desafiaments no m’emocionen gaire, perquè trobo que tots s’acaben assemblant; però entenc que l’esport és un negoci que belluga molts diners i que d’alguna cosa han de viure els navegants professionals.

Em criden més l’atenció altres maneres de travessar l’Atlàntic, tot i que em semblin una temeritat; com la travessia que van fer dos germans bessons francesos, Emmanuel i Maximilien Berque, el 1996, a bord del Micromégas II, una closca de nou de 4’20 metres, construïda per ells mateixos i que els va portar sans i estalvis des de França fins als Estats Units. No duien motor, ni ràdio, ni ràdio-balisa...; només un sextant de supervivència Davis Mark 3. Naturalment, tampoc no tenien cap patrocinador. Els Berque es defineixen com “dos inconformistes a la recerca de la llibertat”, que miren de trobar-la a bord de petites embarcacions, amb les quals s’enfronten a reptes insòlits, com travessar un oceà sense brúixola ni cap instrument de navegació. El vídeo que veureu a continuació és un resum d’una d’aquestes aventures, que es va acabar a Fort Lauderdale, Florida, després d’haver visitat un centenar d’illes i d’haver recorregut 11.000 quilòmetres.

Vaig començar a navegar amb un patró que sempre deia: “hombre cobarde no se acuesta con mujer bonita”. No sé què hagués dit si hagués conegut els germans Berque.



Si voleu saber més coses dels germans Berque i dels seus projectes, visiteu el seu blog.


9 comentaris:

Anònim ha dit...

Joan, aprovechando que soy el primero en enviarte un comentario, voy en clave de "Incrédulo".

Yo no le daría tanto dramatismo en tu presentación, veo que por el documental, por lo menos llevan "radio", para escuchar noticias y música y una estupenda rosa de los vientos sobre cubierta, se lo pasan estupéndamente y apenas hay momentos difíciles.

Me parece extraño que no lleven ningún instrumento de pesca, cosa que si se lleva en las balsas de salvamento, quizás era por que no les gusta el pescado crudo, ya que no llevan cocina; también me extraña que vayan con botellas de agua de 1,5 l., en vez de bolsas o bidones, ya que ocupan menos espacio, en el interior tampoco se ve muy lleno de alimentos y aunque son muy ascetas no se les ve que pierdan peso.
Lo del pez espada debajo de la embarcación me recordó por un momento la novela, "el viejo y el mar".
Por último lo de usar el sextante con la luna, no sabía que pudiera usarse de noche, ya que es un instrumento que nunca he utilizado.
(Puedes confirmármelo?)
Desde luego es sorprendente la valentía de estos dos hermanos, que parecen hechos con el mismo molde.
Después de esto lo del proyecto de la "Irmandiña" o lo del Sant Isidre", para cruzar el Atlántico me parece chupado, ha ver que dicen los gallegosy los de Cadaqués.
Hoy estoy provocador.
Saludos:"L'encenaire".

Amadeu Ros-Cap Prim ha dit...

Estimat Joan, estimats companys:
Les maneres modernes de travessar els oceans en regata i amb vaixells que cada vegada ho semblen menys, no m'emocionen.
Certament té merit creuar la mar de banda a banda, i més fer-ho a vela, però en eixos velers sofisticadissims i amb velocitats de vertigen, de més de 15 nucs, no són de la meua admiració.
Sempre estaré de la banda dels "alternatius". Vull dir, rodamons amb velers de veritat, d'eixos que duen trenta mil coses trincades per coberta, amb el bot auxiliar al corredor, les marraixes d'aigua arrenglerades i amarrades als candelers, d'eixos que duen armats els flocs i tormentins al balcó llestos per hissar, d'eixos que duen molinet de vent amb la dinamo per la llum...
Jo mateix vaig travessar l'Atlantic a vela quan estava servint, anava de mariner a la goleta de gàbies "J.S. Elcano".
Va ser en 1984, ens va costar 27 dies des de Las Palmas fins a Rio de Janeiro, al Brasil.
Calmes tropicals i festa de canvi d'henisferi inclòs.
No presumesc d'haver-ho fet, però sí d'haver tingut un besavi que havia fet La Carrera d'Amèrica amb els vaixells d'una casa de Xàbia.
Des de Xàbia cap als ports del Golf de Mèxic, allà embarcaven fusta de pí tea, "movila" que diguem a La Marina, sobretot en Alabama. Només quatre mesos de res.
I ara si estem quatre dies sense tocar terra ens alterem...
Els bessons francesos també tenen el seu mèrit, em lleve la gorra.
Moltes gràcies, ens llegim.

Amadeu.

Náufrago ha dit...

Hace poco comentaba con unos amigos cuáles serían las motivaciones de ese tipo de personas dispuestas a emprender aventuras extremas que, a la mayoría de nosotros, nos parecen increíbles e incluso ilógicas.

¿Qué hay en la mente de un aventurero o un explorador?

Joan Sol ha dit...

Hola, "Encenaire"!

Pues no me parece tan dramático el texto como tu dices... Efectivamente, los hermanos Berque parecen pasarlo bien en todo momento y, a jugar por las imágenes, tuvieron una travesía plácido y si mayores contratiempos. ¿Tuvieron suerte? Tal vez... Seguro que en el mar la suerte ayuda, pero soy partidario de minimizar los riesgos la máximo. Y creo que unas mínimas medidas de seguridad son imprescindibles, a no ser que no te importe lo más mínimo lo que te pueda pasar en caso de tener problemas.

Es verdad que no se les ve pescando en ningún momento, con lo que hubiesen podido tener alimento fresco durante el viaje, en vez de alimentarse con esos "apetitosos" mejunjes que se preparan, a base de sardinas en lata. Tal vez no querían cocinar a bordo para evitar el peligro de incendio. De todas formas, apenas conozco los proyectos de los gemelos Berque y no sé como plantean cada una de sus travesías, ni que se proponen con ellas. Tengo que explorar más a fondo su blog y enterarme bien de lo que hacen y, sobre todo, porqué lo hacen.

En cuanto al sextante, se utiliza para medir ángulos y la altura de un astro sobre el horizonte. La altura más corriente es la del sol que, junto con la hora del día, permite obtener la latitud. Sé que también se utiliza para medir ángulos de la luna, pero no sé que se obtiene con ellos. No he estudiado navegación astronómica. A ver si se acerca por aquí algún navegante que nos lo pueda aclarar.

Me temo que los proyectos atlánticos de la "Irmandiña" y del "Sant Isidre" quedaron aparcados hace tiempo. Evidentemente, en comparación con el barco de los franceses, hacer la travesía en éstos sería como ir en un crucero de lujo. En el caso de la dorna, creo que se suspendió por falta de financiación. Y en el caso de nuestro "Sant Isidre", me tempo que en estos momentos el patrón no tiene tiempo ni para ir a las "trobades" que hacemos aquí.

Gracias por el comentario y no dejes de provocar.

Joan Sol ha dit...

Hola, Náufrago!

Supongo que conoces la famosa respuesta de Sir Edmund Hillary a la pregunta de por qué decidió escalar el Everest: "porque estaba ahí". Verdad o leyenda, el caso es que la Naturaleza -y también la naturaleza humana- ofrece este tipo de retos, de llegar hasta sus confines más remotos.

En el caso del mar, además de este motivo básico, creo que hay tantos motivos como navegantes. Y si lees biografías de navegantes lo comprobarás. En muchos casos son objetivos puramente deportivos. Pero yo diría que, en mayor o menor medida, esos retos suelen obedecer a motivaciones mucho más personales e íntimas, como conocerse uno mismo, ponerse a prueba, huir de algo o buscarle algún sentido a la vida. Ese es el caso de muchos navegantes solitarios, como Slocum, Moitessier, Villar, etc.

Hace mucho tiempo que el mundo está descubierto; por eso creo que, hoy en día, el reto es llegar a descubrirse uno mismo y encontrar tu lugar en el mundo.

Saludos desde el Mediterráneo.

Anònim ha dit...

Estimat Joan, estimats companys: el vaixell escola de l'armada espanyola "J.S.Elcano", tècnicament és una goleta de gàbies, si és possible que no siga així, el Sr Joaquim Pla i Bartrina ens en podria treure de dubtes. A bord els "mandos" ens deien que aparellava de bergantín-goleta.
Efectivament, per aparellar de bergantí-goleta, hauria d'armar veles d'estrais al pal trinquet, i no un crangreu.
Moltes gràcies, ens llegim.
Amadeu.

Nautijorge ha dit...

Hola Joan.
Hace tiempo que siento admiración por las gestas de los hermanos Berque, que conocí cuando construyeron una especie de canoa polinesia con balancín con la que también cruzaron el atlántico sin ningún tipo de instrumentación, ni siquiera sextante, ya que se tenían bien estudiado el cielo que podían ver por esas latitudes y esa época del año, no obstante tuvo un mérito tremendo.
Por cierto, que el sextante lo podemos utilizar casi con cualquier astro, ya sea el sol, la luna o estrellas; son muchas las que vienen en el almanaque náutico y que nos sirven para situarnos.
Creo que no es comparable este tipo de navegación con la que realizan a bordo de los IMOCA 60, sin desmerecer en nada por mucha tecnología que lleven. Considero que tiene también mucho mérito llevar estos rápidos veleros de 60 pies, con su gran velamen, navegando al máximo de sus prestaciones, muchas veces por encima de los 30 nudos, con uno u dos tripulantes. He navegado con dos de los que están ahora en el Estrella Damm y W Hotels, Pep Ribes y Pachi Rivero y te aseguro que son dos grandes navegantes.
Por último, me llama la atención el comentario de Náufrago, por otra parte muy común, al que le parece menos increible e ilógico levantarse día tras día, cinco o seis días a la semana, durante casi toda su vida, para aguantar un atasco y encerrarse en una oficina que esta otra forma de etender la vida.
En fin, somos muchos y afortunadamente diferentes, así que como dicen los franceses: "Vive la différence" ;-)
Bonita entrada Joan.
Unha aperta.

Náufrago ha dit...

Nautijorge, en ningún momento he tratado de comparar este modo de vida con el que llevan la mayoría de los mortales. Simplemente, he apuntado lo que a ojos de muchos puede parecer ilógico e increíble.

La respuesta, como bien ha señalado Joan, está en el interior de cada uno y esa es precisamente la cuestión que yo planteaba, ¿qué motivaciones pueden llevar a una persona a arriesgar su vida más allá de la mera aventura?

Supongo que cada uno tendrá la suya propia, pero yo pretendía dar un paso más. Pensar en un montañero que trata de coronar las cimas más altas del mundo, jugándose la vida en cada ascensión; exploradores dispuestos a conquistar los polos o a recorrer los mares... Todos tienen una vida, supongo que una familia, un trabajo... y son capaces a jugárselo todo... ¿por qué?

Evidentemente su escala de valores es distinta y me imagino que la sensación de libertad de encarar al mundo frente a frente tiene que ser apasionante pero...

Como ves, plantearme la cuestión no implica que defienda el estilo de vida del otro 99`9% de la población.

Nautijorge ha dit...

Hola Náufrago.
Al terminar de escibir el comentario pensé que podrías interpretarlo como lo has hecho. Perdón, me expresé mal.
No digo que defiendas un modo de vida que lleva un porcentaje de población elevado (aunque no creo que sea tanto como el 99,9), sino que así como se oye con frecuencia esa cuestión que planteas, pocas veces escucho el planteamiento contrario, ¿qué lleva a tanta gente a vivir una vida de la que amenudo reniegan? a vivir en una burbuja artificial, "cómoda", muchas veces sufriendo las incomodidades de ciudades superpobladas, aguantando atascos, aglomeraciones, polución o delincuencia, un trabajo alienante que no les satisface y les estresa... Pensándolo bien,¿no resulta incluso más ilógico e increible?
Estoy de acuerdo con la respuesta de Joan, y añadiría que quizá además lo que se busca es precisamente huir de ese tipo de vida, vivir intensamente, posiblemente porque son conscientes de que no es necesario arriesgar la vida para perderla (todos somos mortales) y, lo peor de todo, sin haber intentado cumplir sus sueños.
Como ves sólo he mostrado mi extrañeza por no plantearnos esta otra cuestión que a buen seguro muchos hemos pensado.
Posiblemente las palabras seguridad, miedo y comodidad tengan algo que ver.
Personalmente me cuesta menos entender a los primeros que a estos otros.
Un saludo, Náufrago, y otro para Joan que nos ha brindado la oportunidad de conversar sobre un tema, a mi modo de ver,interesante.