19.1.08

Nova York mariner


Nova York va ser i encara ho és un dels ports més importants dels Estats Units. Durant els segles XIX i XX va ser la porta d’entrada de milers d’immigrants europeus que arribaven a Amèrica per començar una nova vida. També va ser un port comercial molt actiu durant l’època daurada de la vela. A la zona del Lower Manhattan, a la vora de l’Est River, s’hi conserven els últims edificis on hi havia les oficines dels armadors i comerciants. També hi ha el dipòsit de mercaderies d’A.A. Low, un comerciant especialitzat en el comerç amb la Xina i armadors de clipers. En aquest edifici hi ha la seu del South Street Seaport Museum, dedicat a la conservació d’aquest passat mariner del port de Nova York. També pertanyen al museu diverses embarcacions, entre elles dos grans velers, el “Wavertree”, construït a Anglaterra l’any 1885, i el “Peking”, un fantàstic bricbarca de quatre pals, construït a Alemanya l’any 1911 per a la famosa “P-Line”, i bessó del famós “Passat”.

Vaig tenir ocasió de visitar el South Street Seaport el passat Nadal, però sembla que a l’hivern el museu funciona a mig gas i els vaixells no es podien visitar. Per tant, només els vaig poder fotografiar des de fora. És sorprenent el contrast entre aquests velers centenaris i els gratacels futuristes que els envolten. De nit, sembla que naveguin sota la cúpula d’un cel estelat. Des de les terrasses del Pier 17 hi ha unes magnífiques vistes del pont de Brooklyn.




Trobareu el reportatge fotogràfic de Nova York complet aquí.

Buscant informació del "Peking", he trobat aquests dos magnífics blocs nord-americans de tema marítim, amb abundant material gràfic sobre aquest vaixell:



12 comentaris:

Mª Mercè ha dit...

Renoi, Joan, quines fotos!!
Has aconseguit que em piqués el cuquet per veure-ho amb els meus ulls.

Petonets amb gust de mar.

garina do mar ha dit...

que filme espectacular!

Joan Sol ha dit...

Mercè, sempre és millor veure-ho amb els teus ulls, que no que t'ho expliquin. O canviaries un dels teus viatges a l'Àfrica per la col·lecció completa del National Geographic?

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Hola, garina do mar.

Realmente es todo un espectáculo ver navegar a uno de esos majestuosos veleros, con todo el trapo que el viento permite, cortando las olas, como un impetuoso caballo al galope. Por eso da un poco de pena cuando ves a un barco como el "Peking" amarrado a un muelle para siempre. Están bien los barcos-museo porque eso permite su conservación, pero los barcos se hicieron para navegar libres.

Joseph Conrad, que consideraba a los veleros como criaturas con vida propia, lo describe muy bien:

"Un barco en una dársena, rodeado de muelles y de los muros de los almacenes, tiene el aspecto de un preso meditando sobre la libertad con la tristeza propia de un espíritu libre en reclusión. Cables de cadena y sólidas estachas lo mantienen atado a postes de piedra al borde de una orilla pavimentada, y un amarrador, con una chaqueta con botones de latón, se pasea como un carcelero curtido y rubicundo, lanzando celosas, vigilantes miradas a las amarras que engrilletan el barco inmóvil, pasivo y silencioso y firme, como perdido en la honda nostalgia de sus días de libertad y peligro en el mar (...) Por fotruna, nada puede desfigurar la belleza de un barco".
("En el espejo del mar". Libros Hiperión)

Gracias por tu visita y espero verte de vez en cuando por aquí.

Mª Mercè ha dit...

Joan, molts dels paisatges i persones dels meus viatges les he vist anteriorment en alguna revista o documental per televisió i ha estat aixó el que ha fet que ho volés veure i disfrutar per mi mateixa.
No hi ha res com el "directe", es viu amb més intensitat.

Salutacions.

Haddock ha dit...

Aunque es una pena que el "Peking" no pueda seguir navegando y esté condenado a permanecer amarrado a puerto, ese y otros veleros se han conservado y parecen desear contarnos las experiencias e historias de sus innumerables viajes.

Contemplando tus hermosas fotografías, y los vídeos, he disfrutado y me he acordado de uno de los libros de Sir Frances Chichester, "Siguiendo la ruta de los clípers" (Along the Clipper Way), publicado por la Editorial Juventud de Barcelona (sus libros de tapas duras y amarillas me han llevado, y me llevan, por todos los mares).

En ese libro Chichester nos cuenta que su objetivo:

"Es llevar al lector paso a paso a lo largo de la gran ruta de los clípers que siguieran estas embarcaciones con sus cargamentos de oro, lana y grano desde Gran Bretaña a través del cabo de Buena Esperanza hasta Australia, y luego desde allí, doblando el cabo de Hornos, de vuelta a Gran Bretaña. Cada una de las 28500 millas de esta ruta alrededor del mundo ha proporcionado placer, dolor o tragedia a miles de marinos.
(...)
Esta gran ruta de los clípers era como un amplio camino que se curvaba hacia abajo a través del Atlántico Norte y Sur, pasando a una distancia entre las 300 y las 800 millas al sur de Ciudad del Cabo y luego dirigiéndose hacia el este hasta el estrecho de Bass, bien manteniéndose en los Cuarenta Rugientes o al sur de ellos. Los clípers navegaban hacia distintos puertos en Australia, Tasmania o Nueva Zelanda(...) el siguiente punto de recalada era el cabo de Hornos, a 5.000 millas de Nueva Zelanda, y una vez habían doblado Hornos, los marinos se consideraban como si ya estuvieran en casa, a pesar del hecho de que aún les quedaban otras 8.000 millas por navegar a lo largo de los dos Atlánticos.
(...)
Ésta es la ruta marítima más romántica del mundo(...)".

Amiga Atlántica ha dit...

Enhorabuena por la expectaculares fotos de NY, especialmente esa proa del Peking que parece que quiere atravesar los modernos edificios, ese contraste es fantástico!!! y el interior de Sant Patrick's con esa iluminación de sobresaliente!!!
Les recomiendo a todos los navegantes de este blog que no dejen de ver la serie completa de fotos en Flickr.

Joan Sol ha dit...

Hola, Haddock!

De Sir Francis Chichester sólo he leído "La vuelta al mundo del Gipsy Moth", sobre el famoso viaje de curcunnavegación que hizo este gran aviador y marino inglés a los 65 años. Tengo unos cuantos libros de la fantástica colección de tapas amarillas de la Editorial Juventud, que ha alimentado los sueños de aventuras marinas de lectores de todas las edades. Este libro -una de las primeras ediciones en tapa dura- lo compré en una librería de ocasión y debió de pertenecer a un aficionado al mar, porque conservaba entre las hojas algunos recortes de periódico que hablaban de Chichester; papeles que el paso del tiempo había vuelto amarillentos, como las tapas del libro.

Tuve ocasión de ver de cerca el "Gipsy Moth IV" en el Museo Marítimo de Greenwich, expuesto al lado del mítico "Cutty Sark", uno de los más famosos clipers de esa ruta que Chichester siguió y contó en el libro que mencionas. Trataré de hacerme con un ejemplar de "Siguiendo la ruta de los clípers" y, de ese modo, recuperar a uno de los grandes navegantes solitarios de la historia. Otro buen tema para dedicarle una entrada, ¿no crees?.

Si te gustan los clípers y te apetece leer cosas sobre estos barcos y la ruta del Cabo de Hornos, contadas por auténticos capitanes "caphorniers", te recomiendo esta web chilena:
http://www.caphorniers.cl/
¡Una gozada!

Mar, celebro que te haya gustado el paseo neoyorkino. ¿Te has fijado en las montañitas de nieve bajo la proa del "Peking"? Por eso hice tan pocas fotos, porque era sacarse los guantes y entre encuadrar, medir la luz y disparar, ya tenías los "fingers" como un "frigodedo". En cambio, en Saint Patrick se estaba más calentito.

Gracias por vuestros comentarios!

Haddock ha dit...

Hola Joan, efectivamente los libros de aventuras marinas de la Editorial Juventud, publicados con tapas duras amarillas y sobrecubierta del mismo color, tienen un encanto muy especial, es una lástima que la editorial haya dejado de publicarlos; así, el libro de Sir Francis Chichester "Siguiendo la ruta de los clípers" en su primera edición en esa editorial (del año 1994) no tiene tapas duras.

El libro recoge comentarios del autor a textos de navegantes celebres como Joshua Slocum, Ernest Henry Shackleton, Vito Dumas, Richard Henry Dana...

Sir Francis Chichester se merece, sin duda, una página en tu hermoso cuaderno de bitácora ¡ánimo!.

Gracias por la referencia a la magnífica página chilena.

Joan Sol ha dit...

Haddock, anoto tu propuesta de hacer una entrada sobre navegantes solitarios. Hay unos cuantos, pero quizás me centraría en los que he leído: Slocum, Tabarly, Moitessier y Chichester, cuatro grandes entre los clásicos. Me faltan Vito Dumas y Robin Knox-Jonhston. Todo ellos están editados aquí por "Editorial Juventud". Y entre las chicas, he leído cosas de las tres más importantes: Florence Arthaud, Naomi James y Ellen MacArthur.

Pero entre todos los navegantes solitarios hay uno al que le tengo un cariño especial: Julio Villar, el autor de "¡Eh, petrel!". Tuve el placer de conocerle personalmente en el año 91, con motivo de la presentación en Barcelona de la edición de su libro en catalán. Le pedí que me firmara un ejemplar y en la dedicatoria me apuntó un consejo muy valioso para mí que desde entonces he procurado seguir.

"¡Eh, petrel!" es diferente a cualquier libro de viajes. Tiene un toque poético, o filosófico, o como quieras llamarle, que lo hace especial. Te dejo una pequeña cita para ir abriendo boca: "No tengo nada. Soy libre".

Sí, creo que empezaré por Julio Villar.

Saludos mediterráneos.

Haddock ha dit...

Julio Villar ha embebido su libro " ¡Eh, Petrel! " de poesía, sabiduría y encanto; es una delicia leerlo y una magnífica elección comenzar con el tus entradas de navegantes solitarios.

jose luis ha dit...

Me ha emcionado mucho, el volver a ver a travez de esta pagina al WABERTRE, luego de cuarenta años, cuando se encontraba en alistamiento en la Darcena "A" del puerto de Buenos Aires para su traslado a Nueva York, en ese entonces año 1969 y como trpulante de la FRAGATA ARA LIBERTAD tuve la oprtunidad de participor en el traslado de parte del palo mayor original, para ser entregado a ese museo en NY

Joan Sol ha dit...

Hola, José Luis. Bienvenido al blog.

Realmente es emocionante contemplar esas "catedrales de la vela", como el "Wavertree"; y más en tu caso, que viviste de cerca el proceso que habría de salvarlo de la destrucción.

Así que fuiste marinero del la fragata "Libertad"... Es un hermoso velero, uno de los buques-escuela más bonitos que existen. Sin duda debe ser una gozada navegar en él.

Un saludo desde el Mediterráneo, marinero!